Mis graffitis favoritos

Mis graffitis favoritos

Paradógico puede ser que quienes nos dedicamos a la pericia caligráfica manifestemos este entusiasmo por los graffitis.
Por activa y por pasiva, con dos «fs» o con dos «ts»; me entusiasman los graffitis siempre que sean artísticos, trazados con gusto y ubicados en el lugar adecuado. Me molestan los graffitis sucios, esbozados con torpeza, pero, sobre todo, cargados de odio y violencia, pensados con el único objetivo de molestar.Lo mismo me sucede con otras muestras seudoartísticas, que no necesariamente copan las calles, y a veces incluso gozan de público reconocimiento.

Alejo de mis devociones estos graffitis -y a esas personas- nociv@s y contaminantes (hipertrofias del ego) que alimentan el odio y la violencia.
Con razón que este tipo de objetos han sido erradicados de urbes como Nueva York, precisamente una de las cunas del género.

Disfruto, pues de estos graffitis ubicados en el lugar preciso, ensalzando lo efímero, reelaborando el sentido de nuestra cotidianeidad.

Hacía tiempo que no me recreaba con nuevas piezas como la que ahora muestro, y que «llevo a mi molino», por tener mucho parentesco con este Gabinete: casi, casi, presenta el apellido de la socia fundadora, y también su color naranja genuino de la marca.
De ahí que le rinda este pequeño homenaje.

Espero me disculpe la/el graffitera/o por la intromisión de mi «R».

Adjunto un «OXU», ya un clásico, que no veo últimamente por las calles, y que fue fotografiado hace más de un año, y que podría haber sido estampado hace dos años?

Esta sección queda abierta a vuestras fotos y aportaciones; ¡gracias!
Sección aberta ás vosas achegas; grazas!
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad