Vuelaplumas de pericia natural

Como dos gotas de agua

Vivimos rodead@s de refranes, respiramos y recurrimos a ellos, para reafirmarnos, identificar o simplificar la realidad circundante; a veces incluso demasiado. Escogiendo uno de ellos, al azar, no siempre «la experiencia es la madre de la ciencia»; con frecuencia, es la culpable del automatismo, la rutina y la indolencia. 
A diario visito el parque más frondoso de mi ciudad y nunca me aburre porque siempre es distinto; cada momento del año, estación, hora del día, agregan matices diferentes a mi «experiencia naturalística».
Las ramas desnudas del árbol de las tulipas, con el primer chaparrón del año, lo confirman: en nada se asemejan dos gotas de agua, salvo en la composición química.
El saber popular, fuente incesante de frases lapidarias, genera enormes paradojas que repelen la realidad de las cosas.
En nuestro trabajo pericial, aunque sea de perogrullo, dos gotas de agua no son iguales; dos «n», en arcada, o en guirnalda, con uno o dos gramas, y etc, tienen su propia génesis y desarrollo, algo que, habitualmente, la persona que escribe, ni se ha parado a pensar. Pero quien falsifica, sí. Aunque esta persona sólo apreciará una escritura huérfana, no sabe ni de dónde viene ni a dónde va. 
No se pueden intercambiar los cerebros ni la destreza escritural.
Dos gotas de agua, ¿iguales? Error! 😉
Un lema para escapar del automatismo y la rutina: véase lo que se vea: «las apariencias engañan». 


Compartimos ese pensamiento y lo llevamos hasta las últimas consecuencias; «nada falsificado, nos es ajeno» ;.-)

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La firma manual, ¿resquicio del pasado?

Leía un artículo proporcionado por el Newsletter de ICG, de Grafología Universitaria, que a su vez hacía mención al presidente de los EE.UU, Barack Obama. ¿Sabían uds. que el presidente firmó la Ley de reforma sanitaria con 22 bolígrafos diferentes? 
No es que el presidente firmara 22 veces, sino que la misma firma sería ejecutada con 22 bolígrafos diferentes, que homenajearían y servirían de regalo a las 22 personas que participaron activamente en la creación y redacción de la Ley. 
Así la firma de Obama recibe la forma discontinua por los «reenganches» de los distintos bolígrafos.
Sin duda es un ejemplo de cómo el protocolo institucional norteamericano valora hoy por hoy la firma manual caligráfica. 
La revista Protocolo recoge más ejemplos de este ceremonial «signático» (neologismo improvisado): 
 «El primer presidente en seguir este hábito fue Franklin Roosevelt. A veces, la Casa Blanca graba los bolígrafos indicando la ley que se ha firmado con ellos. Cuando Lyndon Johnson firmó la ley de Derechos Civiles, en 1964, usó más de 75 bolígrafos, algunos de los cuales fueron dados a Martin Luther King (hijo), el senador Hubert Humphrey o Everett McKinley Dirksen». 

La firma es nuestro sello de identidad; la ratificación de un compromiso, difícilmente violable. Por muchas firmas electrónicas y frases de paso que se inventen, ninguna será capaz de guardar el juego y la danza de nuestras neuronas. 😉


Servicios ofrecidos por el Gabinete Caligráfico MBC: – Pericias caligráficas de textos y firmas – Análisis documental – Lingüística Forense – Pericias caligráficas desde todos los soportes escritos; muros y paredes – Dictámenes por escrito y ratificación forense – gabinetecaligrafico@gmail.com / tfno.: + 34 669 060 265 /

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