Manifiesto por la defensa de la escritura manuscrita

Nadie manuscribe como tú*

 

El desarrollo de la escritura manuscrita ha supuesto un hito en nuestra civilización. Convertimos imágenes mentales en iconos y, corriendo los tiempos, las palabras escritas revelarían la consolidación de nuestros pensamientos. La escritura marca el éxito de la comunicación humana amplia, intercultural.

La escritura manual es un proceso muy complejo que nos reivindica como personas y que comienza en nuestra primera infancia. El dominio de los útiles escriturales marca la evolución de nuestro progreso escolar: el paso del lápiz al bolígrafo, de la pluma al rotulador, de ahí al pincel, y hasta al aerosol. Este proceso expresa, más que el avance manual y el desarrollo de nuestras habilidades motoras, el alargamiento de nuestra conciencia.

No se trata, en absoluto, de volverle la espalda a la magnífica perspectiva que plantea el mundo digital, la utilidad de las pantallas en la enseñanza, en el ocio; bienvenidas sean todas estas herramientas.

Este texto no propone lanzar una cruzada contra el mundo tecnológico, lo que significaría un retroceso social.

No obstante, múltiples estudios científicos avalan las capacidades que amplía la escritura manuscrita en las personas jóvenes o pequeñas. Cómo se fortalecen la memoria, la capacidad de aprendizaje, de asociación de ideas, la expresión de emociones; y cómo se perfecciona la coordinación sensomotora, la interacción entre el cerebro y los músculos de las extremidades distales y la relación ojo-mano. La mirada atenta de la elaboración de los trazos sobre el papel activa los sentidos y aviva zonas del cerebro que no es capaz de estimular el uso de las teclas. No dejemos de ponerla a prueba, a diario.

Ignorar las aportaciones de la escritura manuscrita, sobre todo, en etapas clave de la formación como son la infancia y la adolescencia, podría mermar el progreso óptimo del aprendizaje. Por eso se pretende, con este manifiesto, llamar la atención tanto a las instancias educativas competentes, como a la sociedad en general, para que esta actividad amanuense se prescriba a todas las edades, puesto que, en la etapa madura, la escritura actúa como protector del envejecimiento neuronal, y mantiene la mente alerta.

Estamos a tiempo de ganarle la partida al teclado predictor, pasivo e impersonal.

La escritura manuscrita alarga nuestra conciencia.

 

* Elaborado por: Mónica Bar Cendón | Presidenta Sección de Pericia Caligráfica

 

Autor: Mónica Bar

Especialista en pericia caligráfica. Lingüísta forense

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